viernes, 14 de febrero de 2014

Nos vemos en Madrid. Enseñanzas artísticas superiores a la universidad, ¡ya!


Enseñanzas artísticas superiores: Universidad ya!!!

Nos vemos en Madrid, de nuevo, para luchar, para ganar, en beneficio de todas y de todos.

MF Vieites


For the times they are a-changin', Bob Dylan


Con la publicación de la LOMCE, empezarán a aparecer en las Comunidades Autónomas los Decretos que regulen el currículo de las enseñanzas artísticas superiores, y en ellos se establecerá que el título que habrán de obtener quienes cursen los estudios que cada Decreto regule será el de “titulado superior” en…. En ningún caso graduado. Y con ello nuestros peores temores se harán realidad: seguimos en secundaria y seguimos degradados.

Infelizmente tampoco han llegado las supuestas “ventajas” que habrían de derivarse del RD 1614/2009: nuevo reglamento para los centros, nuevos derechos para el alumnado, nuevo estatuto para el profesorado, másteres y doctorados, investigación, dotaciones, infraestructuras, o personal de administración y servicios. Seguimos donde estábamos: “equivalentes” a efectos académicos en titulación… y en nada más. [En la entrada siguiente del blog encontrarás información valiosa en torno al asunto. Está en gallego pero lo entenderás.]

Pero ya señalamos en su día que esa nueva equivalencia es más ficticia que real por cuanto el título que recibirá el alumnado que finalice sus estudios en junio de 2014 no es, en ningún caso, un BA, sino más bien un Higher Diploma, por mucho que figure en el nivel 2 en el Marco Europeo de Cualificaciones para la Educación Superior. Los “Titulados Superiores” en Música podrían relatar mil y una peripecias en relación con la supuesta equivalencia de sus títulos en Europa, como se detalla en una entrada de este blog, más abajo.

Ahora bien, los problemas padecidos con la denominación de grado podrían volver a repetirse con el famoso “master artístico” que, en ningún caso, es un master universitario con lo que no está claro que el haberlo cursado permita acceder a un programa de doctorado, pues como señala la legislación vigente (Real Decreto 99/2011, de 28 de enero), en su artículo 6. 1, “Con carácter general, para el acceso a un programa oficial de doctorado será necesario estar en posesión de los títulos oficiales españoles de Grado, o equivalente, y de Máster Universitario”. En otros supuestos, explicados en 6.2, en ningún caso se habla del “Master artístico”. 

Véase dónde lo sitúa la ANECA, con otros másteres realmente curiosos, no con los universitarios. Pues la ANECA, como es natural, VERIFICA lo que sea. (OJO, lo "nuestro" está al final de la página a la que lleva el enlace.) 

Otro tanto ocurre con las “universidades de las artes”, los “institutos superiores” u otras denominaciones con las que se ha querido proponer la idea de un “ecosistema” propio para las enseñanzas artísticas con un carácter similar al universitario. Quienes defienden esa opción, que defendimos en su día, olvidan que para crear una universidad en España hay que seguir la norma existente, y que no es otra que la Ley Orgánica de Universidades. El ISEA de la Comunidad Valenciana ha demostrado que esas instituciones acaban siendo unidades de supervisión de centros. Nada más, y mucho menos.

Es curioso comprobar que en el universo mundo las enseñanzas artísticas superiores forman parte de la oferta universitaria, adscrita o integrada, sin que ello afecte la calidad de las enseñanzas o la dimensión creativa e investigadora de los centros. Entre 2004 y 2005 la Central School of Speech and Drama de Londres se integró en la University of London, y en pocos años su oferta educativa se ha cuatriplicado y la calidad de la misma aumenta de forma exponencial, como también aumentan los índices de satisfacción de su alumnado y profesorado.

Hay, bien es cierto, cosas que preocupan y con razón. Son dos: las ratio alumnado/profesorado, y la autonomía de los centros y de sus enseñanzas. Pero esas dos cuestiones tienen solución a poco que se sepa negociar, porque conviene no olvidar que la Declaración de Bolonia en ningún caso proponía la masificación, sino todo lo contrario, una educación más personalizada, con lo que se podría decir que los centros que ofrecen enseñanzas artísticas superiores son los que más y mejor cumplen los principios de esa Declaración. La autonomía de los centros se podría lograr mediante la agrupación de los ya existentes por especialidades de estudio, y la creación de departamentos para cada una de las especialidades. Por fortuna hay mucho camino andado, y ahí tenemos el ejemplo de los Institutos Superiores de Educación Física. En cuanto al profesorado, la casuística es conocida: integración en cuerpos universitarios o permanencia en la escala actual hasta la jubilación. Las ventajas para el alumnado son evidentes: oferta educativa completa de grado a doctorado, residencias, becas, bolsas de investigación, recursos en los centros…

No se trata ahora de buscar culpables a esta situación agónica que padecemos. Más bien se trata de buscar soluciones, y tal vez lo mejor sea buscar ejemplos en nuestro entorno. Y por eso la adscripción a la universidad sea la mejor solución, sea porque esa adscripción culmine en una posterior integración, sea como solución permanente.

La Ley Orgánica de Universidades ya contempla esta posibilidad, pero bueno sería trasladarle al Ministerio algunas cuestiones de especial calado, para la promulgación de una norma básica que regule en todo el Estado la adscripción y que contemple, cuando menos que:

  • El alumnado de los centros tendrá la consideración de alumnado universitario a todos los efectos.
  • Los centros someterán a verificación los títulos en vigor a través de la universidad a la que estén adscritos, para su inscripción como grados.
  • Los centros podrán presentar a través de la universidad a la que estén adscritos memorias de verificación para la implantación de estudios de postgrado.
  • Los centros podrán ofrecer programas de doctorado en el marco de la universidad a la que estén adscritos, vinculados con los estudios de posgrado.
  • Se crearán las áreas de conocimiento que correspondan, al objeto de la adscripción del profesorado a las mismas: teatro, danza, interpretación musical, conservación y restauración, diseño… Para los efectos de la organización académica en cada centro existirá un departamento con la denominación que proceda en cada caso.
  • Las Comunidades Autónomas y el Ministerio procederán a concluir de oficio como instituciones de investigación a los centros superiores de enseñanzas artísticas, y al profesorado que cumpla los requisitos pertinentes.
  • La ANECA y las agencias autonómicas establecerán el procedimiento para que el profesorado doctor de los centros superiores de enseñanzas artísticas pueda solicitar y consolidar sexenios de investigación, hasta un máximo de tres, para los efectos de dirección de tesis doctorales, programas de doctorado y equipos de investigación. Es éste un capítulo importante en función de lo que establece la actual legislación y que dificulta el que el profesorado no universitario y sin sexenios (pues no puede solicitarlos) pueda dirigir tesis, programas o equipos.
  • Las comunidades autónomas procederán a convocar concursos específicos para la creación de grupos de investigación en los centros superiores de enseñanzas artísticas, en un número suficiente.
Y todo eso, y muchas otras cosas (derechos del alumnado, recursos de los centros…, que ya señalamos más arriba), se podrían negociar con el Ministerio a poco que en toda España fuésemos capaces de generar un movimiento de convergencia y concertación en el que tuviésemos presente que lo que nos une es mucho más de lo que nos separa.

Dos años después de aquél “¡Nos vemos en Madrid!” que permitió conformar una Plataforma abierta, a la que se sumaron 10 centros (que decidieron debatir esta cuestión abiertamente en claustros y consejos escolares), asociaciones de alumnado, sindicatos y asociaciones profesionales, tal vez sea el momento de dar un nuevo empujón, pues no debemos olvidar que aquel movimiento logró ser un interlocutor ante el Ministerio que, en atención a sus propuestas, introdujo en la LOMCE y en el artículo 58, un apartado que puede permitirnos salir del túnel:

«7. Las Administraciones educativas podrán adscribir centros de Enseñanzas Artísticas Superiores mediante convenio a las Universidades, según lo indicado en el artículo 11 de la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades.

Dos años después de aquél “¡Nos vemos en Madrid!” tal vez halla llegado el momento de intentar sumar nuevos apoyos toda vez que dos años después nada ha cambiado y todo anuncia que nada habrá de cambiar.

¿Nos vemos en Madrid?

Anímate a venir.

Los que apostamos por la adscripción + integración como única salida viable, una vez más estaremos allí, defendiendo aquello en lo que creemos, pero, sobre todo, aquello que han decidido libremente las comunidades educativas que representamos y/o de las que formamos parte, y también porque queremos estar a la altura de lo que los tiempos nos demandan y abandonar de una vez por todas esa pasión tan española por el “endemismo”, por caminar al revés, en la dirección contraria, y es que tantas y tantas escuelas superiores como hay en el mundo no pueden estar equivocadas en su vinculación a la universidad. Decía Heródoto en el inicio de su Historia:

En lo que sigue Heródoto de Halicarnaso expone el resultado de sus investigaciones, para evitar que con el tiempo caiga en el olvido lo ocurrido entre los hombres…

Pues eso, atrévete a ser historia,

Nos vemos en Madrid.
¡Universidad ya!

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